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Shenzhen (深圳)

Saturday, February 12th, 2011

Una de las personas mas interesantes que he conocido en mi vida es Eva. Es una de esas personas sin edad, sin tiempo, pero que tiene la capacidad de ver lo que la gente no ve. Tiene un carácter fuerte y no le gusta que la gente dude. Ha viajado por el mundo y habla 4 idiomas, bien podría ser el espíritu cantones que conoce el mundo. Nació en un poblado pesquero que ahora es un área metropolitana que compite con las grandes urbes del orbe. Supongo que mejor guía para Shenzhen no pude haber tenido.

Shenzhen es una de las Zonas de Administración Especial (SAZ) de China. A diferencia de Hong Kong, no tienen autonomía, no tienen su propia moneda, pero las SAZ tuvieron la “fortuna” de ser abiertas al capitalismo. Después de el gran paso hacia atrás que resulto ser el Gran Paso Adelante y el auge económico de Hong Kong, muchos de los chinos del sur empezaron a migrar ilegalmente hacia Hong Kong. En general, Hong Kong los recibió (necesitaban la mano de obra) y el gobierno chino no los dejaba cruzar el Río Sheung Yue (la frontera que divide a Shenzhen de “Los nuevos territorios de Hong Kong”). Mao fue un gran lider, pero la China que que formó era xenofóbica, gracias a los grandes saqueos de las 8 potencias durante el fin de la dinastía Ming y por los efectos de la Segunda Guerra Mundial. Una vez que ya no estuvo en el poder, Deng Xiaoping empezó a reformar al Partido Comunista Chino. Deng se dio cuenta de que la política no estaba funcionando como esperaban, y de hecho la gente cerca de las fronteras estaba saliendo sistemáticamente del país (En especial por Hong Kong, del Reino Unido y por Macao, de Portugal). Durante los primeros años de la apertura, Shenzhen se llenó de tiendas libres de impuestos, primero sólo un par de ellas donde la gente solía formarse por horas para comprar cosas que nos podían conseguir en China. Antes de la apertura, el dinero era prácticamente inexistente, la comida se racionaba de acuerdo al tamaño de tu familia, de acuerdo con Eva, el sistema esta bien, porque no hay modo de ser codicioso, simplemente se tiene lo que se necesita. El problema es que eventualmente los seres humanos quieren tener mas.

Lowu tiene la última estación de trenes de la frontera entre Hong Kong y Guangdong, esto hizo que fuera le primer zona comercial en crecer, antes de que el gobierno decidiera mover la administración a un área mas central, en lo que entonces era tierra de nadie. Por estos motivos, en el aire se respira un aire de decadencia, que in-usualmente fue en un ciclo de 30 años. No parece que este abandonado, pero encuentras centros comerciales a la mitad de su capacidad y montones de edificios de diseño de los años ochentas que ahora pareciera que cargan un horror de años. Mucho del comercio se da en las calles, como en “el centro”. El World Trade Center fue construido ahí, y lo que alguna vez fue una calle donde la opulencia brillaba, ahora solo quedan algunos restaurantes con la gloria de antaño y locales de baratijas. Incluso, hay un centro comercial que fue hecho pensando en ser el mas imponente del mundo, pero los rumores dicen que los oficiales corruptos desviaron fondos, de modo que actualmente sólo el primer piso tiene locales, de dudosa calidad. De algún modo me recuerda la Plaza Xochimilco. Nunca ha podido competir con Coapa.

Como buena oriunda, Eva me llevo a la hora de la comida a uno de los restaurantes favoritos de su familia a comer “Dim Sum”. El dim sum es una forma de comer muy cantonesa, es algo que no se acostumbra en el resto de China. Básicamente consiste en muchos platillos pequeños que se van sirviendo poco a poco. Se hace así para que no se enfríen. Como no sabía que pedir, confié en la nativa y esperamos a que llegaran los platos. El servicio no fue de lo mejor, se tardaron en traernos el té de la entrada, pero una vez que llegó el primer plato, la comida y el té no dejaron de correr.La comida estaba, como dirían los chinos, deliciosa (好吃, haochi). Hay platillos un tanto familiares, similares a carnitas, camarones al mojo de ajo, pero hay otros completamente extraños. Los huevos duros no los hacen simplemente hirviendo el huevo, lo dejan reposando por un tiempo en te, y lo cuecen a fuego lento, de tal modo que las porosidades del huevo permiten que se impregne de sabor a té. Tienen unas bolas de masa que están rellenas de una crema un poco dulce, muy sabroso, pero no podría explicar el sabor ni como prepararlo, lo primero porque nunca había probado algo con un sabor parecido, lo segundo porque ni siquiera Eva sabe de que esta hecho el relleno.

Una vez comidos, caminamos un poco y tomamos el autobús para que conozca la avenida principal de Shenzhen (Shennan Avenue). Es el equivalente de su insurgentes, solo que corre de este a oeste por todo el territorio. Podríamos ir en la nueva línea del metro, pero me perdería de ver los edificios y la historia de la ciudad. Me lleva a la zona de exhibiciones que podría ser como los primeros dos pisos del WTC, pero mas grande. Dividido en varias naves es un lugar que tiene menos de diez años. Me cuenta que su hermano compró un departamento en esta zona, cuando eran terrenos baldíos sin servicios. En ese entonces, Lowu parecía ser el lugar para vivir. De haber conocido algún oficial con los planes urbanísticos, habrían invertido en uno o dos mas. Por lo que dice, el precio en la zona ha subido mas de 10 veces. En el mismo complejo, esta el museo de la ciudad dónde se retrata la gente que ha habitado el territorio durante todos estos años.

Como todo buen museo de historia, el museo cubre desde los pueblos cazadores y recolectores de hace 5,000 años a la actualidad. Por su particular ubicación geográfica y lo escaso de la tierra labrable, no es de sorprender que la mitad del museo cubra los últimos 30 años. Antes de que las potencias europeas empezaran a poner puestos mercantes en toda Asia, a eso de los años 1,200 Shenzhen nunca fue un lugar particularmente importante, básicamente había sido un pueblo pesquero y de arrozales. Sin embargo, el destino (o el Partido) le tenía preparado un cambio en el siglo veinte. Su destino quedó sellado, sin saberlo, cuando en 1897 los británicos lograron imponer su voluntad y obtener por fuerza el derecho por 100 años sobre la isla de Hong Kong y la península de Kowloon. ¿Porqué los británicos no tomaron mas allá del Río Sheung Yue? La versión oficial es que Shenzhen se defendió y no logró ser tomada. Como dije, era un pueblo pesquero, así que presiento que simplemente usaron el río como frontera natural y defendible. Seguramente nunca se imaginaron los ingleses que el imperio con el que lo firmaron caería, no de manos de los británicos u otra potencia europea, sino de manos de una revolución democrática, que después seria vencida por una revolución comunista y que este nuevo país insistiera en honrar el contrato firmado por el imperio. El caso es que durante los años del gran paso adelante la diferencia en el nivel de vida entre China y Hong Kong fue evidente, en especial para los habitantes de la frontera o con familia en Hong Kong. Durante algún tiempo en los años 60s y 70s, en el boom de Hong Kong, la gente cruzaba de ilegal a Hong Kong, dónde podía era recibida, ya que una economía en pleno crecimiento requería mucha mano de obra. Fue en ese tiempo que Deng Xiaoping se dio cuenta de que requería algo más que un muro para mejorar la situación del país. Fue en ese tiempo que empezó a trazarse el futuro de china y fue en ese tiempo que Shenzhen pasó a ser un lugar con derecho a estar en los mapas.

Así, a finales de los años 70s, Shenzhen fue abierto a occidente, empezó a utilizarse dinero, en lugar de cupones de víveres y la ciudad se preparó para recibir el capital extranjero. En aquel entonces, Shenzhen era similar a Hong Kong en el sentido de que se necesitaba un permiso especial para los ciudadanos chinos para entrar o salir de la zona. Como China requería de chinos calificados en industrias de las que completamente carecía, empezó a promover la repatración de chinos. Sin embargo, no les permitió vivir en cualquier lugar. En Shenzhen hay una colonia en la que únicamente podían vivir chinos nacidos o que hubieran residido en el extranjero. Un movimiento para evitar un cambio radical tanto para los repatriados como para los locales. La apertura de China ha sido ampliamente cuestionada principalmente por los chinos mismos. Al principio el movimiento no fue en lo absoluto popular. Las heridas de la segunda guerra y las invasiones europeas durante los últimos años imperiales fueron usados como propaganda para que los chinos sintieran una aberración total a todo lo que fuera extranjero. No ha sido sino hasta años recientes que se habla públicamente del gran fiasco que fue el gran paso hacia adelante y la revolución cultural, pero el país sigue siendo comunista, o al menos en principio. Tomando de nuevo la vida en Shenzhen, las aspiraciones de la gente se voltearon a Hong Kong. Poco a poco el dinero empezó a circular y con él, el consumo. Los chinos sienten que tienen un estado fuerte, y lo es. Sin embargo, los chinos saben que para moverse requieren estar conectados con gente del partido. Saben que hay atajos. Saben que todos los hombres son iguales, solo que hay hombres mas iguales que otros. Esto no ha detenido a la ciudad, al contrario, ha sido un motor que le ha permitido ser una igual a Hong Kong. A largo plazo se espera que tanto Hong Kong como Shenzhen se vuelvan una sola región, que compartan sistemas de transporte y servicios. Esto es geográfica y técnicamente posible, solo imposible por la dualidad de gobiernos en Hong Kong.

Saliendo del museo, el plan era ir al “pueblo folclórico”, un lugar donde hacen representaciones de las diferentes etnias del país, pero antes, con prisa, pasamos a un lugar a cenar. Como teníamos prisa, fuimos a un lugar “barato y rápido”. Este, puede decirse, fue mi primer contacto con como comen los Chinos cuando llevan prisa y no tienen dinero. Por menos de 20 yuanes (unos 40 pesos), en total por los dos, pedimos dos ordenes de dumplings, sopa de lengua y un huevo hervido en té cada quien. Nada mal. A partir de aquí tengo una referencia de que es barato, promedio y caro en China. Cuando uno viaja es difícil saber si a uno le están viendo la cara de turista, o si realmente es el precio que pagan los locales. La comida no tenía el sabor delicado de la comida de la mañana, pero estaba muy sabrosa. Tenía ese sabor a comida de la calle que es tan bien apreciado por la gente que necesita de estos lugares para comer.

Finalmente llegamos al lugar de la exhibición de las etnias chinas. Nos dijeron que ya no había mucho que ver, y todo estaba mal iluminado, ya era de noche, así que decidimos ir a la zona de las tiendas, cafés y bares occidentales, donde se puede bobear. Además, teníamos la ilusión de ver la costera. Para ir ahí, fuimos en la línea 3 del metro, abierta hace apenas un mes (diciembre de 2010). Los trenes aún huelen a nuevo, es uno de los ejemplos del desarrollo de Shenzhen, la primer linea no tiene mas de 10 años, y las principales áreas ya están cubiertas. No es la forma mas rápida de moverse en la ciudad, pero aún así es una muestra de lo que se puede hacer con voluntad y dinero. Es una pena que a mi querido México le falten un poco ambas.

Una vez en la zona comercial, Eva me cuenta que muchos de los locales fueron destrozados por el huracán de hace unos 3 o 4 años. Esperamos encontrar una buena parte abierto, finalmente es Shenzhen, dónde cada 10 años la ciudad se reinventa. No es así, la plaza comercial aún sigue en ruinas, caminamos a una de las atracciones principales, un barco-restaurante, lo único grande que queda. Caminamos un poco mas por la zona, y me cuenta que también el terremoto de hace 2 años impactó negativamente a Shezhen. No puedo mas que dejar de pensar en que con tanto crecimiento, la ciudad misma se olvida de si misma. Como no hay mucho que hacer en una plaza en ruinas, decidimos ir a buscar el mar. No lo encontramos. Me dice Eva que esa región es famosa por las barra de playa y que la avenida por la que hemos caminado es la costera, con vista al mar. Sin embargo, no se puede ver porque está en construcción. Parece que Shenzhen reclamará un poco mas de su playa para crecer, y lo que en algún momento fue un hotel de descanso, aislado en medio de la nada con su playa propia, ahora quedan los restos de un aire de lujos de antaño. De cierto modo me recuerda Acapulco y su espíritu de constante renovación, de Caleta a la Punta Diamante.

Después del intento fallido de visita, toca regresar a Hong Kong. Es la primera vez que cruzo una frontera terrestre por mi cuenta. Normalmente he cruzado las fronteras en un vehículo, ya sea que me vuela entre países o en un tren con revisiones dentro del tren, o al inicio y final del viaje. La experiencia me llama la atención me despido de Eva, quien quería verme cruzar la frontera, pero los guardias la regresaron porque estaba en un lugar dónde solo los que tienen intenciones de cruzar van. Como son dos gobiernos distintos, primero me revisan mis documentos en China, donde ponen que salí del país, después, varios metros mas adelante hay un segundo puesto donde me sellan que entré de nuevo a Hong Kong.

Aún me quedan unas cuentas horas antes de que mi vuelo salga hacia China, así que tomo el metro de la frontera a mi hostal para dormir un poco y recoger mis cosas. Me cuesta pensar en que en un par de días haya visto tantas cosas y me pregunto que es lo que sigue en mi próxima etapa para ir al resto de China. Se que mi vuelo irá a Shanghai, se que una vez ahí tengo que llegar a casa de Leo, en un pueblo perdido. Se que tengo algunos amigos en Shanghai que podrán ser de utilidad. De momento no me preocupo más y contemplo a la gente subir y bajar del metro, imaginando el sin fin de historias de las que las vías que conectan Shenzhen y Hong Kong han sido testigos.